CUNDI MUNICIPIOS

ANOLAIMA

Porque Gobernar Es Servir

Alcalde

Pompilio Enrique Torres Orjuela

Despacho del Alcalde

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Dirección: Carrera 4 No 3 - 12

Número de telefono: (57 1) 845 40 01

Web: http://www.anolaima-cundinamarca.gov.co/

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Nuestro Municipio

Los Anolaymas eran indígenas de la nación Panche. Fueron de las primeras tribus con que se encontraron los españoles al descender por Zipacón en 1538; ese mismo año fueron derrotados en la Batalla de Tocarema por la expedición comandada por Gonzalo Jiménez de Quesada. Poco después, Hernán Pérez de Quesada tomó represalias contra los Anolaymas por haberse aliado a otros Panches para invadir la Sabana de Bogotá.

Inicialmente, el pueblo se formó en la parte baja del actual casco urbano, sobre la quebrada y el alto de El Resguardo, donde fue erigida inicialmente la capilla de San Vicente Ferrer. El sacerdote dominico fray Lopez de Acuño, evangelizador de la comarca de los Panches, inició la doctrina de Anolaima, nombre que se conoció en 1541. Dicha doctrina fue dependiente del curato de Tocarema, que en 1593 fue encomienda de Francisco Ortiz Carvajal. Hacia 1604, el pueblo se formaba de los agregados de Tocarema y Matima (en la actualidad, veredas dependientes de Anolaima).

En 1606 el pueblo fue erigido como curato y se le dio como santo patrono a San Vicente Ferrer. Sin embargo, la fecha exacta de fundación del actual poblado no ha podido precisarse

Época Colonial

El 24 de febrero de 1771 el Alcalde informaba a las autoridades del Virreinato sobre un levantamiento de los esclavos negros del trapiche "San Jerónimo" y pedía fuerzas para reprimirlos, petición que renovó el 25 de mayo don Nicolás Ballén de Guzmán, teniente del gobernador de La Mesa. El 10 de enero pidió establecer una estafeta en Anolaima para transportar el correo de este pueblo a aquella parroquia, sirviendo también a los pueblos de Bituima, San Juan de Rioseco y Beltrán. La petición fue aprobada por el Fiscal el 25 de ese mes.

En el caserío de Reventones, los padres agustinianos fundaron un convento, por lo que la vereda fue llamada desde entonces "San Agustín".

En 1802 se fundó la población de blancos a un lado del pueblo de indios, hacia el Camino Real. El 18 de agosto de 1805 el cura de Anolaima, don Luis Gonzaga de Martín, informó al VirreyAmar y Borbón sobre el estado ruinoso de la capilla de San Vicente Ferrer por el abandono a causa de los temblores, y de la obligación en la que se había visto de trasladar la imagen de San Vicente a una simple capilla hecha de palma. El 20 de agosto de 1805 el Virrey ordenó la construcción de una nueva capilla en el lugar en que se encuentra actualmente, y cuyo costo estimado fue de 7.000 pesos; para ello fueron contratados los maestros Marcos Quijano, de Tocaima, y Antonio Gómez, de La Mesa; ese mismo año comenzó la construcción. La obra de carpintería estuvo a cargo de los maestros Antonio Beltrán y José María Sandoval. La iglesia fue terminada por el cura José Elías Puyana.

En 1806, el sabio Francisco José de Caldas recorrió varios municipios de la región en busca de las distintas especies de la quina, y Anolaima fue una de las poblaciones visitadas en dicha expedición.

El pueblo de Anolaima fue incluido en el Cantón de Tocaima en 1815. En 1816, cuando llegó a Bogotá el general español Pablo Morillo, conocido como «El Pacificador», expidió un documento, firmado por él y por el subteniente José Ortega, por medio del cual se desterraba de la ciudad a las mujeres que habían colaborado en la causa independentista. Entre esas mujeres, las siguientes fueron enviadas a Anolaima: Doña Gabriela Barriga, esposa de Antonio Villavicencio, doña Benita Nariño de Ortega, doña Trinidad y doña Antonia Ricaurte, y dona Mercedes y doña Isabel Nariño, las dos últimas hijas del Precursor Antonio Nariño.7 Ese mismo año, el gobierno de la Reconquista española ordenó el embargo de dos haciendas de Anolaima que habían ayudado a abastecer a las tropas independentistas: la hacienda "Cayundá", de don Emigdio José Troyano, y la hacienda "El Volcán", de don Juan Agustín Torres.

Época republicana

Retrato del escritor José María Vargas Vila, quien escribió en Anolaima su novela Aura o las violetas, inspirado en el paisaje anolaimuno, además de trabajar como maestro de escuela en el municipio.

En 1821 los alcaldes Eduardo Guzmán y José María Castañeda certificaron que el mercado dominical era perjudicial porque la gente, por permanecer en él, no iba a misa; por esa razón, en ese entonces fue trasladado el día de mercado para los lunes. Pero como el comercio se vio afectado y era inconveniente que los campesinos perdieran dos días, uno haciendo mercado y otro esperando la misa, se convocó a una votación el 3 de septiembre del mismo año, por lo que el día de mercado fue asignado nuevamente para el día domingo.

En 1822 se trasladó la población de blancos, o parroquia, hacia el sector que actualmente ocupa el casco urbano. El poblado se estabilizó definitivamente en 1860, cuando fue donada el área del actual casco urbano. En 1880 el párroco Francisco de Paula Herrera, quien estuvo 36 años al servicio en la población, inició la gestión para la construcción de la actual iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Hacia 1882, el escritor José María Vargas Vila trabajó como maestro en una escuela en el municipio, y mientras ejercía sus labores escribió la novela Aura o las violetas, inspirado en el paisaje anolaimuno. El 26 de julio de 1889 se concedió a Eduardo Urdaneta un título para explotar una mina de esmeraldas, y en 1891 para otra de azufre, y por la misma fecha a Luciano Hernández y J. B. Taussant sobre una de carbón. El escritor bogotano del siglo XIX Medardo Rivas describió ampliamente en sus obras la geografía y la vida social de varios municipios, incluido Anolaima.

Siglos XX y XXI

El 18 de agosto de 1901, un incendio devastador arrasó con buena parte de la población. En 1906 se hizo la primera plaza de toros en la calle 49 entre carreras 3a y 4a, y la segunda en 1926, al otro lado del "Puente Cuervo", en el camino a Facatativá. El ganado de lidia se traía de la hacienda "Matima". En 1910 don Ricardo Castañeda donó el reloj de la torre de la iglesia, que aún funciona. En 1912, un incendio destruyó varias casas del contorno del parque principal, cuya reconstrucción se emprendió al año siguiente. En 1918 se fundó en el pueblo una factoría de azúcar. En 1915 murió en Anolaima la poetisa caldense Agripina Montes del Valle, quien había sido laureada en Chile como una de las más grandes exponentes de la literatura de la época. El 10 de julio de 1917 nació en Anolaima el sacerdote franciscano Antonio Olivares, uno de los más importantes botánicos y experto en aves del siglo XX en Colombia. El 18 de octubre de 1942, el músico santandereano Luis Antonio Calvo contrajo matrimonio en Anolaima con doña Ana Rodríguez

En 1990 el alcalde de Anolaima, Pompilo Enrique Torres Orjuela, pidió ayuda al Estado para canalizar la quebrada El Amarillo, y evitar así que la tierra se siguiera deslizando en el sector. El costo de la obra, de dos kilómetros y medio, se calculó en 500 millones de pesos. La gobernación destinó veinte millones para iniciar la recolección de aguas. Ese mismo año, Anolaima fue sede de los Juegos Regionales de Cundinamarca, zona de San Juan, adjudicándose cuatro de los siete títulos en disputa. En 1991, cincuenta familias que perdieron sus casas debido a una falla geológica fueron reubicadas en un lote municipal por cuenta del departamento de Cundinamarca y el Instituto Nacional de Vivienda Social y de la Reforma Urbana (Inurbe). Así mismo, se realizaron trabajos de reconstrucción y restauración de la Casa de Gobierno y el hospital, cuyas locaciones estaban afectadas por agrietamientos provocados por la falla geológica que afecta la zona céntrica de la población.

En el año 2012 la alcaldía municipal intervino el 60% de las vías terciarias del municipio, además de realizar trabajos de construcción, mantenimiento y rehabilitación de las instituciones educativas: Carlos Giraldo, Olga Santamaría, La Florida y José Hugo Enciso y sedes anexas. Ese mismo año, el alcalde Osman Soto recibió por parte de la Gobernación de Cundinamarca un reconocimiento por la eficacia en la ejecución de la obra de mantenimiento en la vía Santa Bárbara-San Rafael. El 7 de abril de 2014, la Federación Colombiana de Municipios otorgó al alcalde Osman Soto una Mención Honorífica en mérito a su excelente gestión administrativa

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