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BITUIMA

Bituima Atractiva

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Guillermo Barrera Medina

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Bituima es palabra Panche; sin embargo, Acosta Ortegón la incluye, como muchas otras, en su Diccionario Chibcha, y le da el significado de vuestro Boquerón. También se decía Vituzima o Vitueyma.

Fue esta una de las tribus más belicosas y su cacique de los más aguerridos contra los españoles, a quienes los suyos consideraban “oráculo” o gran consultor, dice el cronista Lucas Fernández de Piedrahita. Recién llegados los hispanos, varias tribus Panches al mando de Bituima invadieron los dominios Chibchas, arrasando e incendiando casas y sementeras. 

En 1.541 salió a reprimirlos Hernán Pérez acompañado de sus aliados los Moscas, a quienes recibieron en inexpugnables alturas y encrucijadas. 

Feroces combates se libraron en tierras de bituimas y nimaimas, cuyo pueblo incendió Hernán Pérez. En una de las refriegas estos indios, ofendidos por la destrucción de su pueblo, cogieron al capitán Cardozo y lo alzaron junto con su cabalgadura y se lo hubieran llevado y comido si la suerte no le ayuda. Al cabo de largos días de lucha lograron derrotarlos, gracias a la superioridad de sus armas, a los perros de cacería y gran número de Muiscas que ayudaban a los conquistadores.

Al final Hernán Pérez ordenó a Hernán Vanegas fuese con 50 infantes y 10 caballeros a incendiar el pueblo de Bituima, y luego siguiendo por Anapoima y por el río Bogotá volviese a Tena. (Se advierte que Bituima queda muy distante de Nimaima).

El citado cronista describe así la extinguida población: “Tendíase la población del Bituima por unas lomas altas y vecinas a otras eminencias que formó la naturaleza, de tierra a volcanada en que se mezclan algunos pedazos de tierra viva con que se impide la subida y el tránsito de unas a otras, si no es por sendas muy angostas y peligrosa aun faltando enemigos; porque corriendo con torcido curso un arroyo que nace de las montañas de Síquima y otros que se le juntan por diferentes partes, precisa a que por todas sean los caminos a media ladera, y por consiguiente derrumbaderos o pasos voladores que miran a la profundidad por donde corre el arroyo, tan amparado de peñas, que descubre muy pocas entradas para el esguazo y ninguna en tiempo de lluvias”. Este primitivo caserío estaba donde hoy es la vereda de “Cambular”, cerca al río Contador.

Según la leyenda, muerto el cacique Bituy o Bituimé, su hija Bituimita le sucedió en el mando y restableció el pueblo en otro lugar. Fue primer doctrinero Fray Lope de Acuña, Dominico.

Fundación de nuevo pueblo indio:

Los Bituimas fueron repartidos en tres encomiendas: una de la Real Corona, otra de Diego de Fuen Mayor y la tercera de Jacinto de Herrera, vecinos de la ciudad de Tocaima, por cuya razón pertenecían a esta jurisdicción. Otros indios aparecían encomendados en Antonio Mexía junto con unos anapoimas. 

Hasta 1.627 vivieron dispersos en sus respectivos rancheríos, año en el que el Oidor Lesmes de Espinosa Saravia, visitó los repartimientos de esta ciudad, la de Mariquita y otras del Occidente de Santafé. Y habiéndolos encontrados dispersos y sin doctrina permanente ordenó poblarlos en el sitio de Bituima, donde estaba la iglesia doctrinera, para lo cual comisionó al cura fray Pedro Martín de Cárdenas por auto de 7 de Agosto de 1.627 que decía:

Con vista de ojos que hice en ese sitio de Vituyma y de la parroquia y asientos de los tres repartimientos que están ahí poblados, y considerada toda la fertilidad de esa tierra y su temple que toca algo en frío y considerando cuán aficionados están los indios a sus platanales y frutales y la buena disposición que tienen para salir de sus frutos, y lo principal, que he considerado lo mucho que importa que las labores de trigo se conserven y que sean favorecidas para el sustento de la ciudad de Mariquita y minas de Santa Ana y de las Lajas.

Me he resuelto a poblar los dichos repartimientos de Don Diego de Fuenmayor, de Don Jacinto de Herrera y el de Su Majestad en el sitio donde Vtra. Revcia. tiene su casa y está la Iglesia, a me parecido por excusar costa y salarios encomendarle a Vtra. Revcia. 

Esta población que supuesto que los encomenderos y los caciques e indios le han procurado y deseado es muy fácil hacerse sí Vtra. Revcia. pone un poco de cuidado, advirtiendo que no les ha de embarazar Vtra. Revcia. Al hacer de sus rozas que éstas luego y en primer lugar les mando las hagan, y también que he de amparar a todos los indios en todas las tierras de sus resguardos que ya tienen y siempre han tenido y en sus árboles y platanales. 

Para ejecutar bien esta población bastará que por ahora haga cada uno un rancho en el sitio que Vtra. Revcia. Le señalare, prefiriendo en los puestos a los caciques y en segundo lugar a los indios de mayores familias por la comodidad de la chusma para que acudan a la doctrina, y desde luego ruego y encargo a Vtra. Revcia. Que haga doctrina desde las ocho de la mañana hasta las diez del día y que tan solamente sean llamados y juntados las niñas hasta edad de diez años y los muchachos hasta edad de doce… Aposentos de Payma Lochuta 7 de Agosto de 1.627. Dr. Lesmes Espinosa de Saravia”. (Arch. Nal., Fondo B. J. Caycedo, caja 44 Doc. 1 fl. 192).
Sobre esta nueva población dan testimonio los mismos caciques en los siguientes términos: “Don Juan cacique del pueblo de Bituyma de la encomienda de Don Jacinto de Herrera y Don Lorenzo cacique del pueblo de Bituyma de la Real Corona por lo que nos toca decimos, que nosotros tenemos cada uno de por sí diez o doce vacas y otras tantas cabezas de caballos y yeguas y para ayuda a la paga del estipendio de la doctrina de la nueva poblazón que vuestra merced ha mandado hacer en el sitio de Bituima, que han de pagar los encomenderos y dueños de hatos de ganados comarcanos al dicho sitio. Nosotros por lo que toca a nuestros ganados nos ofrecemos a pagar lo que nos fuere repartido para el dicho estipendio”. Este memorial fue radicado en Mariquita el 2 de Septiembre de dicho año. (Fl. 208).

Repoblación. Segunda fundación:

Como era de natural ocurrencia en los pueblos de indios, especialmente en los de tierra caliente, muy pronto los abandonaban para volver al monte, por lo cual otra vez eran recogidos a la fuerza muchas veces, o se fundaba nuevo pueblo en otra parte.

En 1.678 el Procurador franciscano fray Nicolás de Benavente y Castro informaba que los Bituymas habían dejado su pueblo y pedía atribuciones para juntarlos de nuevo y doctrinarlos. Unos estaban en las montañas y otros en los trapiches y hatos de Guaduas y Villeta y en las minas de Mariquita y Honda. Tan solitario estaba el pueblo que de las dos campanas una se robaron. Dada la autorización, fue comisionado para traerlos en Julio de 1.679 el corregidor del Partido de los Panches Francisco de Cuéllar y Losada.

Fray Nicolás el 6 de septiembre comunicó haber designado cura doctrinero para Bituyma, “que por estar despoblada y los más indios ausentes y sólo los pocos vecinos pobres que asisten en dicho valle pedir con instancia el cura doctrinero” no había indios, casa cural y la iglesia cayéndose, pedía se le despachase juez poblador para que los recogiese y traiga de donde estuvieren. (Caciques e indios, T. 56 Fl. 977).

Con fecha del día siguiente se transcribió al Corregidor la solicitud de poblamiento y la orden consiguiente, que se notificó a los alcaldes de la comarca para proceder a la búsqueda de los indios. El día 24 Juan de Herrera Maldonado, alcalde ordinario de la Villa de San Miguel de las Guaduas, dio plazo de un mes a los vecinos para que “acudan con sus gentes a hacer dichas casas” según la repartición que hiciere el doctrinero y los indios so pena de 20 patacones. (Fl. 984/986).

Este día se congregó mucha gente en la plaza y se inicio su reedificación. (Fl. 986).

Real Cédula: 

Como se había formado expediente que paso a conocimiento de Rey de España, Don Carlos II profirió Real Cédula ordenando la repoblación de los indios de Bituyma, la que con fecha 20 de Octubre de este año de 1.679 el Presidente de la Real Audiencia Don Francisco de Castillo de la Concha promulgó, cuyo texto dice:
“Don Carlos… a las justicias de las ciudades de Tocayma y Mariquita y Villa de Honda comunica que ante el Presidente Gobernador del Reino de D. Francisco de Castillo de la Concha fray Nicolás de Benavente y Castro, Procurador General de la Orden de Predicadores presentó la siguiente petición: Que por V. S. Se me despache de mandamiento para que los indios del pueblo de Bituima y sus agregados que se habían despoblado y asistían en diferentes partes de recogiesen y volviesen a poblar para que por su cura doctrinero fuesen doctrinados, con penas y apercibimientos hacia dichos indios como a los que los tuvieren en sus casas y haciendas y no los hicieren ir a su pueblo.

Y para que los indios que están ausentes en la dicha ciudad y jurisdicción de Mariquita, Villa de Honda y Tocayma vengan a poblarse como los demás y vuelva el pueblo a reedificarse… en cuya consideración a Vos mando que siendo con ellas requeridos cualquier de vos por parte del dicho doctrinero del pueblo de Bituima o como os fuere mostrada en cualquier manera cada uno en vuestra jurisdicción hagáis recoger y que se recojan todos los indios e indias, chinas y muchachos que estuvieren ausentes en dichas ciudades y villas, y se los entregáis al dicho padre para que los lleva y reduzca a su pueblo natural para que se pueblen todos juntos y sean instruidos en las cosas de nuestra santa fe católica y hagan sus casas y labranzas de donde sustentarse… Y así mismo mando al dicho Corregidor de naturales del pueblo de Bituima y encomenderos que hasta tanto que tengan acabado los dichos indios que así redujeren sus casas y cultivadas sus labranzas y echo raíces en su pueblo, no los saquen de él para parte alguna, embaracen ni concierten por ser su reducción cuasi reedificación y nueva población, y deben gozar dichos indios de las Ordenanzas que hablan en esta razón, todo lo cual mando guardéis y cumpláis sin ir contra lo referido en manera alguna pena de doscientos pesos de buen oro para mi Cámara y fisco y con apercibimiento de que a costa del que fuese omiso en lo sobredicho, despachare persona de mi Corte, con días y salario a lo hacer cumplir y ejecutar dichas penas e so las cuales y dichos apercibimientos mando a cualquier escribano que fuere requerido notifique esta mi carta y Dé testimonio para que conste de su cumplimiento y no lo haciendo la haga notoria persona que sepa leer y escribir con testigos. Dada en Santafé de Bogotá a Veinte días de Octubre de Mil y Seiscientos y setenta y nueve años. Don Francisco de Castillo de la Concha. (Fl. 988/989).

Actuó como poblador el cura doctrinero fray Andrés de Velasco Cuéllar Rangel, quien recogió a los indios, los llevo a Bigtuyma (como se decía entonces) y dirigió la reedificación de sus casas. Más tarde informaba al Corregidor que en el mes de Julio estuvo allí y no encontró indios sino la iglesia “y un bohío en que vivían los doctrineros y tres casas de indios y hoy día de la fecha hay 17 casas hechas en dicho pueblo con la del doctrinero y se han reducido al dicho pueblo los indios e indias… todo lo cual se debe al cuidado y solicitud del padre predicador fray Andrés de Velasco, cura doctrinero desde dicho pueblo, yendo en persona a recogerlos a Mariquita, Onda, Las Guaduas y La Villeta y otras partes a su costa”. (F. 980).

Notificado el Corregidor Cuellar de la anterior providencia el día 21 de enero de 1.680 en la plaza de Bituyma, en señal de obedecimiento la puso sobre la cabeza y procedió de inmediato. Al siguiente, para comprobar la población hizo lista y descripción de los indios poblados, entre quienes figuraban Domingo García, Domingo Serrezuela, Andrés Bituyma, Pedro Lucama. (FL. 980 y 990).

Como acababa de morir el cacique Don Domingo a los pocos días de poblado, los convocó para elegir sucesor, que lo fue su hermano Don Bernabé por no haber otro de mejor derecho, y nombraron alcalde y se puso rollo en la plaza. (F. 980). Al otro día hizo el inventario de la iglesia, que era “muy vieja, sin puertas y sin ventanas”. Entre las imágenes se relaciono una de Nuestra Señora de Belén del Rosario. (Fl. 982).

Extinción del pueblo. Hacia la Parroquia:

En el promedio del siglo XVIII desaparecía la lengua Chibcha del uso común y comenzaban a extinguirse los pueblos de indios.

Por decreto de 28 de Febrero de 1.752 se dispuso trasladar a los indios sobre vivientes de Bituyma al pueblo más cercano y avaluar sus tierras de resguardo para rematarlas, diligencia que se ejecuto el 7 de noviembre por un valor de 200 pesos. Más no se cumplió de inmediato. En Octubre de 1.771 había ocho indios, en vista de lo cual el 5 de noviembre el Fiscal pidió su traslado y recomendó a los vecinos gestionar la erección de parroquia de blancos.

Al año siguiente ya no quedaban en el pueblo sino dos indios y solo entonces se verificó el remate, que se hizo en cabeza de Don Marcos Vela, vecino de Tocaima, a quien entregó los títulos respectivos el alcalde de la santa hermandad Don Juan José Millán el 16 de diciembre de 1.772. Esta adjudicación parecía en calidad de traspaso, pues el dueño aparente lo era el señor Millán, quien poco después tenía las tierras en arriendo por cesión que le hiciera Marcos vela. El 11 de agosto de 1.794 el abogado Luis de Ovalle pidió sacarlas a remate, lo cual aceptado se avaluaron en 300 pesos, y pregonado en Santafé el 14 de noviembre se ejecutó el 29 de noviembre de 1.795 a favor del dicho Millán, a quien se dieron las tierras del resguardo por los mismos linderos del curato. (Tierras C., T. 30 Fl. 1021/46).

Don Angel Bonilla declaro en Julio de 1.794 que Juan José Millán era tenido como propietario, y el vecino Miguel Enciso que desde mucho tiempo ha no vivían indios allí y “ que estas tierras se hallan pobladas y habitadas de vecinos blancos”.

En 1.772 se inicio la nueva población de Bituima como parroquia de blancos, cuya erección se gestionó a partir de 1.795, cuando los vecinos se posesionaron del área de población de los indios y vinieron a edificar sus casas y a residir en ella.

Proyecto de traslado:

En 1.851, cuando ya tenía buen comienzo un nuevo pueblo en el sitio de las Tapias, a corta distancia de Bituima, en lugar llano, fresco y de buenas aguas, los pobladores de éste con el propósito de oponerse o de absorverlo proyectaron trasladarse a aquel. Fundamentaban la petición en que el Cabildo dio al Gobierno diversas razones como la ruina de la iglesia y la cárcel y que por todo hay unas cuarenta casas en lamentable estado; “… que siendo el llano de Las Tapias uno de los sitios llamados a formar una población, tanto por la salubridad de su temperatura, aguas que lo circundan, como también por su planicie, y además encontrarse en un camino que de día en día es más concurrido… que el dueño de dicho llano se encuentra gustoso a dar el terreno para el área de población, esperando a que se le indemnice y contribuyendo con la franquicia de sus montes para sacar algunas maderas para los edificios públicos”.

En consecuencia el Cabildo por Acuerdo de 26 de Marzo de 1.851 dispuso: “Artículo 1° el cabildo parroquial de Bituima, confiado en los filantrópicos procedimientos de la Gobernación de esta provincia solicita la traslación de la cabecera de su distrito al llano de Las Tapias en esta misma jurisdicción… El Presidente, Flavio S. Torrente Plata. José María Abadía, secretario. Alcaldía parroquial, Bituima, a 28 de marzo de 1.851. Ejecútese y elévese. Isidoro Hernández”.

Pasada la documentación a la Gobernación con el concepto favorable del Jefe Político del Cantón de La Mesa y del prelado diocesano, por decreto de comienzos de junio se ordenó el traslado. Pero no se verificó, y los de Bituima siguieron en su viejo pueblo en tanto que el de Las Tapias dos años después se convertía en el llamado Vianí. (Gobernación de Bogotá, T. XXVIII Fl. 178/81).

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