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JUNÍN

Junín Hacia Adelante

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Nuestro Municipio

Se considera al pueblo de Junín incorporado a la confederación Chibcha, pertenecieron al grupo de los chíos, el nombre de Junín fue Chipazaque que quiere decir “nuestro padre El Zaque” o unión del Zipa y el Zaque, significado del que se infiere que este lugar colindaban los dominios del Zipa de Funza y el Zaque de Tunja. (Según los historiadores Miguel Triana y Acosta Ortegón 1.984). Antecesor del actual pueblo de Junín fue el aborigen caserío de Chipazaque, situado cerca de Pauso, en la parte baja de la hondada del valle de Gacheta a un lado de la vía que conduce a Gama.

El 24 de marzo de 1.593 el oidor Miguel de Ibarra, recorrió la comarca y adjudicó tierras de resguardo, en compañía del encomendero Don Pedro de Vengas y el escribano Alonso González. De esta diligencia se tiene la primera visión descriptiva de la región, cesando 247 indígenas que pagaban tributo sin contar mujeres ni niños.

El municipio de Junín fue fundado el 13 de agosto de 1550, pero para esta época tenía el nombre de Nuestra Señora de la Concepción de Chipazaque. El 14 de mayo de 1.600 el oidor Luis Enríquez contrato en Tunja al alarife Domingo Pérez, vecino de Santa Fe para la construcción de la iglesia en el pueblo de Chipazaque. El 15 de Febrero de 1.779 llegó de visita el escribano Joseph Camacho, comisionado por el fiscal Francisco Moreno y Escandón, para realizar un censo que reportó 624 indios, de ellos 106 tributarios y 1.334 vecinos en 209 familias. Velandia (1981) Cuando el general Tomas Cipriano de Mosquera salió en 1861 por el páramo de Guasca a las tierras altas del valle de Gacheta, en lo que era el distrito parroquial de Chipazaque, conoció el sitio el Barzal, pareciéndole agradable y de mejor clima, ordena trasladar la cabecera de aquel dándole el nombre de Junín, por parecérsele sus campos a los gloriosos del Junín Incaico. (Velandia 1.981).

Chipazaque pertenece al bajo Guavio, antes se llamaba Guatavita de adentro. El oidor Miguel de Ibarra delimitó por primera vez el territorio de Junín; estableciendo un resguardo en el año 1.593. La evangelización llega a este resguardo y es así como se ordena la construcción del primer templo en la pedrera (Gacheta). Igualmente en Chipazaque para evangelizar a los habitantes de pauso (Gama). Construida la parroquia “Nuestra Señora de La Concepción de Chipazaque” es nombrado como primer presbítero Juan Melo quien llego el 28 de Agosto de 1.705, otros sacerdotes de la época fueron: Matías Melo Pinzón, Pedro José Páramo y José Antonio Ortiz. A mediados de los siglos XIX por problemas políticos desaparecen varias parroquias entre ellas la de Chipazaque, como el pueblo cambia de lugar y este hecho se relaciona con el hallazgo de la virgen, en este lugar se construye la nueva parroquia. Posteriormente la parroquia recibe el nombre de “Nuestra Señora del Rosario de Chipazaque” que luego cambia de nombre por el de “Nuestra Señora del Rosario” cuya fiesta patronal se celebra el 7 de octubre.

Su principal actividad económica era la agricultura, la pesca, la ganadería y la caza lo cual permitió una organización económica y política destacada frente a los demás grupos indígenas del territorio Colombiano. Tanto la economía como la alimentación se basaban en el maíz, siendo productos secundarios la papa, la ahuyama, el fríjol, la hibias, el ají, y los cubios. Tuvieron un desarrollo notable con la construcción de terrazas de cultivo. Estas terrazas se localizaron en las partes planas no inundables de los valles fríos, los cuales fueron utilizados de manera preferente a las tierras ubicadas en terreno pendiente, en las partes planas la agricultura se desarrolló mediante la construcción de zanjas de desagüe. El vocablo indígena chanta que se ha traducido como tierra cansada, sugiere que en algunas oportunidades los indígenas afrontaron el problema del agotamiento del suelo y por esta causa se vieron obligados a buscar nuevas tierras. Los Muiscas a pesar de ser agricultores, complementaron su dieta con proteínas de origen animal, obtenidas de la cacería y cría de animales. Dentro de las especies más reconocidos estuvieron; el venado grande, el venado pequeño, el conejo, el borugo entre otros.

Entre los artículos de intercambio en el municipio se destacaron, las mantas por cuya elaboración los indígenas de estos sitios habrían tenido pocos materiales y tiempo disponible. Produjeron cerámica para intercambiar con los pueblos cercanos destacándose las jarras y las múcuras, en donde se almacenaba la chicha y se secaba la sal, y la cerámica de uso ceremonial, como la múcura y las copas policromadas con pedestal utilizadas en los ritos religiosos y asociados al ajuar de los muertos.

Sus prácticas funerarias respondían a la idea de la muerte como inicio de un largo viaje al final del cual llegaría a un mundo similar al terrenal, equipando para tal fin las tumbas con provisiones de maíz, herramientas, utensilios y vasijas de arcilla.

En el municipio se han encontrado tumbas equipadas de esta manera. La herencia cultural todavía se utiliza como por ejemplo la siembra con las fases lunares, el maíz, la papa, la arracacha, la calabaza y los frijoles siguen siendo cultivos predominantes y parte esencial de la dieta de los Juninenses. La práctica del tejido en fique para la elaboración de mochilas u lasos todavía forma parte de la tradición del municipio.

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