CUNDI MUNICIPIOS

SAN JUAN DE RÍO SECO

Todos Construyendo un Mejor San Juan

Alcalde

José Gregorio Espejo Jiménez

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Nuestro Municipio

Los primitivos pobladores de San Juan de Rioseco fueron los Panches, cuyas tierras descubrió el capitán Hernán Venegas Carrillo en 1543. No se tiene noticia del nombre aborigen de este lugar ni de los indios que en particular lo poblaban. Por allí pasaba el camino que tenían de Ambalema a Bituima y Anolaima Capilla de san Vicente.

Según la primera partida de defunción que figura en sus libros parroquiales, fechada el 25 de abril de 1790, firmada por Fray Josef Antonio Pontón con autorización de Juan Agustín de la Rocha cura propio de Bituima, de la jurisdicción de Tocaima, el curato o iglesia allí existentes se llamaba “Capilla de San Vicente Ferrer de Rioseco”, la cual estaba a cargo de los Padres Dominicos, cuyo nombre tomaba de la hacienda llamada “Hato de San Vicente”, que éstos establecieron en 1606, cuando se estableció la doctrina. Fray Josef Antonio Pontón suscribe también la primera partida de bautismo, correspondiente a Josef Gil Reina, de 2 de septiembre de 1790.

De lo anterior se desprende que en el Hato de San Vicente estaba la capilla y en ella se prestaban los servicios religiosos a Indios y vecinos, la cual luego se puso bajo la advocación de San Vicente Ferrer, patrono de Anolaima, donde los Dominicos tenían su convento, razón por la cual vino a llamarse Capilla de San Vicente Ferrer de Rioseco, nombre éste que finalmente tomó del río que por allí nace y va a desembocar en el Magdalena, cerca de Guataquí.

En otros documentos se le llamaba Rioseco de Bituima por haber sido de este curato principal y haberse segregado de su jurisdicción parroquial años después. Por aquel entonces no era fácil identificar el pueblo de Rioseco, pues había otro entre Beltrán y Cambao mencionado como Rioseco de Las Palmas, que mas bien lo era el río y no el pueblo; cerca de Honda hubo un notable Rioseco, y por los lados de Ibagué un San Juan, y como no siempre se daba el nombre completo, pues he ahí la confusión. Don Toribio García Millán, residente en el valle de Bituima, decía en carta de 8 de Febrero de 1747 que a pedimento del Convento de Santo Domingo fue depositario de la Hacienda de “Rioseco”, perteneciente a Don Matías Carranza, la que antes fue del Ámese de Campo Don Francisco Cortés, y pedía en dicha carta que los arrendatarios pagaran los arrendamientos.

Para investigar este caso fue comisionado el alguacil mayor de Tocaima Don Juan de La Espada. (Reales Cédulas, T. XI, fl. 262/65). Esta hacienda la adquirió Carranza junto con la Matima, en Anolaima, por remate en la sucesión del citado Cortés. Trae el historiador Alejandro Carranza B. En su historia de Tocaima, p. 166, que en 1746 se sublevaron los esclavos de la hacienda “Santo Domingo” en Rioseco, del dicho Matías Carranza, y “se entregaron al vandalaje en toda esa región hasta las cercanías de Anolaima, a tal extremo que el cura de allí don Juan Luis Basallo se quejó al Rey y pidió protección”. Para someterlos fue comisionado el Capitán Juan de La Espada, quien en el sitio Arameta el 28 de Octubre de este año juró cumplir la orden. El motín negro fue violento, pero no con fines políticos o dirigido a las Autoridades, pues fue una simple revuelta lujuriosa, de borracheras, robos y atropellos. Como consecuencia vino el remate de las haciendas, la pérdida de sus cosechas y la ruina general. El Capitán de La Espada persiguió a los negros y los castigó con “crueldad española”, lo que hace presumir que hubo fusilamientos.

No se ha precisado el sitio donde inicialmente estuvo el caserío, o si era cercano a la casa de la hacienda. En la relación de Alcaldes nombrados en 1779 por el Cabildo de Tocaima no figura este pueblo de Rioseco. La Parroquia de San Juan de Rioseco se creó por Decreto del Virrey Pedro Mendinueta de 9 de abril de 1801, dice Samuel Bernal Gamboa en su monografía de Guayabal de Síquima, segregada del distrito parroquial de Bituima. En la primera partida de matrimonio, sentada el 2 de Diciembre de 1801, se le reconoce el carácter de parroquia. No se encuentra el expediente de su creación. En 1804 se desmembró de la Jurisdicción de Tocaima y pasó a la Santafé, año en que aparecen como Alcaldes de 1° y 2° voto Luciano Rubio y Antonio Barragán. En carta de 26 de abril de 1805, firmada por Pedro de San Miguel, se informaba de haber sido designado alcalde pedáneo don Esteban Estrada “para la nueva parroquia de Rioseco desmembración de Vituyma”. (Empleados Públicos Cund., T. XVI, fl. 263).

El antiguo caserío del Hato de San Vicente puede ubicarse al sur de la nueva y actual población, en el sitio llamado hoy El Hato, junto al Rioseco que va hacia el sur o sea hacia Pulí y atraviesa este Municipio y los de Jerusalén y Guataquí y va a desembocar en el Magdalena, un poco debajo de este pueblo. Este río es distinto al Rioseco de Las Palmas, que se forma de varias quebradas, y corriendo hacia el occidente de San Juan forma el límite entre este Municipio y el de Beltrán, yendo a desembocar también en el Magdalena, debajo de este pueblo. Quizás el cementerio de San Juan sea el mismo del antiguo caserío, pues está al sur y bastante lejos, tal vez equidistante entre aquella y aquél. Esa sería una razón para explicarse la desproporcionada distancia de la nueva parroquia de blancos, que se fundó en 1801 sobre el primitivo camino de indios y real de Beltrán a Bituima.

El Rioseco de Honda, sobre el camino de esta ciudad a la Villa de Guaduas, también estaba cerca de un río de ese nombre, que se le dio porque en verano se secaba, lo mismo que aquellos otros dos.

Área de Población. Por escritura pública número 74 del 1° de Julio de 1880, otorgada en San Juan de Rioseco ante el Notario Miguel Antonio Millán, registrada el 14 de Agosto del mismo año en la Oficina de Registro de San Juan en el Libro Primero a los folios 38 y 39 bajo el número 65 por el Registrador Esteban C. Rubio, el Señor Camilo Santos (Medina) donó al distrito el área de población, determinada por los siguientes linderos:

“Desde la boca de la calle del camino que va para Ambalema, mirando hacia el oriente de travesía hasta dar a la quebrada de la Aguilita, ésta arriba hasta frente a un vallado que queda en la banda oriental de esta quebrada, de este punto a dar al vallado, éste arriba hasta encontrar las paredes del antiguo cementerio, en donde se pondrá un mojón de piedra, de este punto siguiendo hacia el sur hasta llegar a la inclinación de la loma, dando la vuelta de ésta hacia el oriente y siguiendo luego hacia el sur por la dicha inclinación hasta donde se divisa el borde de la loma de Guamal, de este punto a dar a dicho borde y siguiendo éste arriba hasta ponerse frente a la esquina norte de la casa de Álvaro Rubio, de esta esquina en línea recta hasta diez metros antes de llegar a la casa de Teodoro Lozano, siguiendo paralelamente en el solar del ya citado Lozano hasta llegar por el lado oriental al límite con los terrenos de la Señora María de Jesús Molina de Rubio, en la cuchilla del Guamal, de este punto a una piedra grande que está de una lomita en la cabecera del llano, de este punto volviendo la vista hacia la izquierda mirando la citada piedra, y de aquí siguiendo el cuadro de travesía línea recta a encontrar con otra piedra que está en la falda al otro lado del camino público; de esta vía recta al camino que baja del Alto de La Balsa, de este punto lindando abajo con tierra de los Rubios hasta entrar a la calle, calle abajo hasta la boca-calle primer lindero; por todo este costado linda con solares de distintos dueños. Queda comprendido en esta donación el solar de la casa de Eugenio Santos, que está fuera del terreno demarcado y que mide por el norte y sur ocho metros y por el oriente y poniente diez y seis metros; y excluidos los solares siguientes : el de la casa del donante, el de la escuela de niñas, es de las casas de las Señoras Walda y Martiniana Rubio y el de la del Señor Agustín Reina, por haber dispuesto el donante de ellos hace algún tiempo”.

Se agrega que “el valor de la finca donada es de cien pesos y hace más de veinte años que el distrito lo posee”: que el terreno lo hubo el donante por compra a fray Policarpo Ávila de la Orden de Predicadores el 26 de Abril de 1850. En su nombre, por no saber firmar signó la escritura el Señor José Rubio. Y por la Municipalidad la aceptó el Síndico Señor Arístides Molina.

Próceres de la Independencia. San Juan de Rioseco tuvo notable participación en las jornadas de la Independencia, en cuyos anales está inscrito el nombre de tres próceres muertos en el campo de batalla: Capitán Francisco Rubio, en La Puerta el 14 de Junio de 1814. Sargento Mayor Remigio Santos, en Pasto el 8 de Mayo de 1814. Teniente Ambrosio Serrato, en Riohacha el 5 de Octubre de 1819. Sobre la movilización y alistamiento de su contingente para la Campaña del Sur de 1819 tenemos una carta de 20 de Septiembre de este año dirigida al Vicepresidente General. Santander por los Sanjuaneros Hilarión Millán, Ramón Millán, Cristóbal Santos, José María Rubio, José Domingo Barragán, Pedro José Rubio, José Pío Rubio y José Manuel Quintero, en la que decían:

“...La parroquia de San Juan de Rioseco, que jamás ha cedido a otro pueblo en la virtud del patriotismo, desea vivamente acudir a V. Sria. con las obras y con el constante respeto y su sumisión... Dos oficiales de milicias pasaron a este sitio con comisión para alistar en milicias a estos habitantes... Nosotros, guiados de nuestros conocimientos territoriales y contando con la generosidad de V. E., sin separación de clases hemos formado las listas que acompañamos, la primera de solteros, de viudos y de algunos casados sin familia, expeditos para que pueda el Gobierno contar con ellos en cualesquiera evento, y la segunda de los casados que tienen familia y aptitud para defender su propio suelo. Hemos desechado los defectuosos, los estropeados, y dejándole a las viudas y ancianas la mitad de los hijos para su sostenimiento y puesto solo los que se incluyen desde 14 hasta 45 años. Ente nosotros tenemos sujetos que nos instruyan el táctica militar”. (Hist. Anexos, T. 27, fl. 29/30).

Hechos Notables. Por Acuerdo N°12 del 1° de Agosto de 1881 el Concejo Municipal creó una escuela de Sombrerería anexa a la urbana de niñas, en la cual se empleara el método Suaza. (Registro del Estado N° 1349 de 1881).

Sobre la carretera de Cambao, abajo del sitio donde se desprende el ramal que va a Vianí y Bituima, esta Chumbamuy, donde las fuerzas revolucionarias del Gral. Siervo Sarmiento se rindieron ante el Gral. Rafael Reyes, gobiernista, el 9 de Febrero de 1895. En su jurisdicción funcionan las Inspecciones Departamentales de Policía de Cambao, creada por Ordenanza N° 5 de 1920, y San Nicolás por la N° 3 de 1936.

Mujeres Notables. Susana Rubio de Díaz. Nació en San Juan de Rioseco el 21 de Agosto de 1902. Poetisa romántica, de profunda y delicada inspiración. Elegante y castiza en el lenguaje. Presidenta del Centro Poético Colombiano y Vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Colombia. Numeraria del Círculo Literario de Bogotá, tertulia de alta jerarquía intelectual que aglutina a selectos vates cultores de la vieja poesía. Libros de versos publicados: Orquídeas, 1929. Almas Cautivas, 1938. Clemencia, 1955. La Reja de mi Jardín, 1966. Intimo, 1971. Una vez Profunda, 1974. Raices del Alma, 1976. Canciones y Recuerdos, Julio de 1980, llamado por ella mismo el “último” de sus libros, y por lo mismo el de más profundo sentimiento, lindante con las emociones del dolor de la existencia. Esposa del ilustre historiador santandereano doctor Carlos Arturo Díaz. Toponímicos Capira, Muchagua, Chumbamuy, Totumo, Guadual, Guamal, Cambao, Nuquía, Quiches, Carichana, Maguey.

Límites. Por Ordenanza 28 de 29 de Octubre de 1855 de la Legislatura Provincial de Mariquita se fijaron sus límites con Beltrán. Por Ordenanza 22 de 19 de Octubre de 1856 de la misma legislatura se fijaron con Pulí, que dijo: el límite de San Juan “por el sur será en lo sucesivo, desde el origen de la quebrada de Guadual hasta su confluencia con Rioseco, y de ahí mirando línea recta, al punto más elevado del cerro de El Mohán, en la cordillera occidental de dicho río. Esta misma línea será la que por el norte servirá del límite al Distrito de Pulí”. Por Ley C. De 24 de Diciembre de 1863, se dijo:

“Los límites entre Pulí y San Juan serán las quebradas del Guadual y san Nicolás, desde sus respectivos nacimientos hasta sus entradas en el Rio-Seco”.

Fueron modificados por Ley C. De 13 de febrero de 1865, que dijo que sus límites serán “las quebradas denominadas La Tria y Las Hondas, desde sus respectivos nacimientos hasta sus entradas en el Rioseco”. Esta Ley los fijó también en Chaguaní así:

“la divisoria... será la que partiendo del punto más elevado del alto denominado Las Tablas baja rectamente hasta encontrar con la quebrada del Helechal, afluente de la de Las Sardinas”.

Por Ley C. De 12 de Agosto de 1868 se dijo que sus límites con Beltrán y Pulí serían los mismos que tenían antes de la Ley de 14 de Diciembre de 1863. Por Decreto de 18 de Junio de 1837 del Congreso de Nueva Granada el Distrito de San Juan de Rioseco se segregó del cantón de La Mesa y agregó al de Guaduas, y los sitios de Manoa y Calambata de éste pasaron a aquel.

Por Ley 7ª de 6 de Noviembre de 1877 se aclararon con Beltrán, los que a su vez fueron modificados por Ley 20 de 19 de Noviembre de 1881, aclarada por Ordenanza 56 de 1892. Por Ordenanza 19 de 1894 se dijo que tales límites serán los mismos que existían antes de la Ordenanza 56 de 1892. Por Ordenanza 41 de 1898, aprobada por Ley 27 de 1898, se establecieron con Chaguaní, así : “Desde la confluencia de la quebrada Aguas Claras con la de Chaguaní, toda aquella arriba hasta su nacimiento, y de allí a dar a la cima del cerro más alto, de este punto por la cuchilla de Teresa, antes La Tabla, hasta encontrar con el cerro que limita a Chaguaní con Vianí”. Por Ordenanza 30 de 1914 se fijaron con Quipile.

Sus límites geodésicos dados por el Instituto Agustín Codazzi con Chaguaní fueron legalizados por Decreto Departamental N° 441 de 15 de Mayo de 1950, aprobado por Decreto Nacional 1510 de Julio de 1951; con Guadúas, Vianí, Pulí y Beltrán no han sido legalizados. Por el costado occidental, en parte, limita con el departamento del Tolima, río Magdalena de por medio.

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