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Las estancias de ganado mayor adjudicadas en 1608 a FRANCISCO GOMEZ DE LA CRUZ vinieron a convertirse tres siglos después en la Hacienda el Chocho, con 23.850 fanegadas que abarcan la jurisdicción de los municipios de Tibacuy, Fusagasuga y Soacha y tocaban con los de San Antonio y el Colegio por linderos no muy precisos, pues en esa época era calculados y no medidos. Con ese nombre, que ya lo traía desde 1.760 se consolido en 1.806 a propósito de la verificación de sus linderos con la de Usatama, ordenada por el Virrey AMAR Y BORBON, lo que no fue posible porque los mojones habían desaparecido.

Su estructura vial una vasta red de caminos que empalmaban con los departamentos, en cuya salida había aduanillas para control de transeúnte y comercio. Por el año 1930 tenia varias plantas electrizasen las casas y edificaciones y en los aserrios. Una central telefónica, instaladas bajo la dirección de Don Francisco Florez, con seis magnetos o conmutadores, conectadas a las líneas nacionales, que permitían la comunicación entre las dependencias de la hacienda y entre esta y sus vencidas de Usatama y Novillero. Y el famoso cable aéreo de Aguabonita. Había tres aduanillas para el Control del Café: Una en los Puentes, otra delante de la casa de la hacienda sobre el camino a Tibacuy, y otra en la Aguadita, en el puente sobre el Barro Blanco.

La hacienda tenía su propia moneda, el “medio real”, para las transacciones con los arrendatarios, con la que se les pagaba el café que cosechaban en sus parcelas y ellos a su vez misma hacienda, que estaba en los Puentes. Tanta era su autonomía que tenía su propio reglamento, especie de “constitución”, que regia no simplemente para los arrendatarios sino también para cuantos dentro de su jurisdicción vivían, cuyos pleitos y disputas, de carácter familiar o de policía, eran resueltos por los Caballeros o su Administrador, para lo cual estaban asesorados de un cuerpo de gendarmería o comisarios, que hacían comparecer a su presencia a los querellantes o infractores del orden social o moral, y vigilaban el cumplimiento de la “sentencia”, o bien, ponían en el cepo como castigo.

La hacienda el Chocho reunía todas las condiciones para provocar en ella la revolución agraria y la forma en la tenencia de la tierra a través de su parcelación; para crear las primeras Ligas Campesinas (especie de sindicatos rurales 9 y las primeras cooperativas cafeteras; para enseñar el comunismo y poner en practica ideas de socialismo agrario; en fin, para toda clase de injertos políticos e ideológicos, al mismo tiempo que para redimir y explotar el campesino por oros medios, en aras de esos mismo movimientos reivindicativos de unos derechos que ahora se comenzaban a reconocerles.

El Chocho al desintegrarse en mas de mil parcelas se convirtió en símbolo de revolución agraria, de modelo de parcelaciones, y en cuna del primer partido agrario, el Unirismo (Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria – UNIR, fundada por Jorge Eliécer Gaitán) y consecuencialmente en baluarte electoral de una nueva clase de políticas provinciales o provincialitas, así como también fue un ejemplo de superación que daban sus gentes de trabajo.

La suspensión de la parcelación hubiera sido de graves consecuencias por cuanto alteraba el proceso de reestructuración social por la misma iniciado si Ismael Silva no asume el compromiso de promoviendo la fundación de un pueblo en el mismo corazón del chocho, a inmediaciones de los Puentes y del extinguido pueblo de Usatama en el cruce de los caminos que de allí partían en cuatro direcciones, para concentrar a los arrendatarios en un lugar que fuese su sede y política e hiciesen suyo el principio de soberanía local que consagra el Municipio.

El caserío de los Puente no solo era poco grato a los arrendatarios por estar allí los almacenes, tiendas y compras de café, a donde obligadamente iban a vender y comprar, sino que tampoco daba cabida para más edificaciones.

Como comunidad necesitaban una autoridad política y una autoridad eclesiástica que les diese amparo en lo uno y consuelo en lo otro. Ismael Silva, que aquí vivía desde 1.930, trabaja con ellos y a la vez compartía con los patrones el manejo de la Hacienda; se sentida hermanado con su destino, comprendía la situación del arrendatario y el colono, al mismo tiempo que la de los caballero, entonces sumidos en la desesperación por las ofensas que recibían y al borde de la crisis económica por las deudas que los agobiaban, lo cual permita entender que la única solución era vender la tierra que otros necesitaban comprar.

Siete días después de aceptada la renuncia de Ismael Silva como Administrador de la parcelación, o sea el 21 de febrero de 1935, convoco a las gentes del Chocho para que viniesen con él a tomar posesión de un terreno abierto en un claro de monte señalado para sede del pueblo que iba a fundar; invito tan bien los habitantes de los Puentes y a cuantos tenían algo que hacer allí hoy o mañana.

El 21 de febrero de 1935, bajo llovizna tenaz y mientras Doña Herminia Caldas de Moreno instalada bajo unas tejas la cocina para manutención de la gran cantidad de personas, se daba principio a la construcción de seis casas, con todo su tren de picas, azadas, bueyes, carretillas y gritos de inmenso entusiasmo.

Fue así como en esa fecha Veintiuno de febrero de mil novecientos treinta y cinco se fundo a Silvania, bajo la tenacidad y dirección de Ismael Silva.

Luego del desmonte se procedió al trazado de la plaza pequeña, sobre cuyo marco los principales pobladores eligieron su lote, y de las calles, longitudinalmente a través de la ladera y atravesándolas otras más cortas, que iba a caer hacían la orilla del Subia. En un recodo del camino, pasando el puente Tablas, silva escogió su lote, que en el plano vino a quedar señalado con el número 1-a. con 1751 varas cuadradas, en el que de inmediato empezó a levantar su casa de os plantas, para establecer en ella su compra de café, ya dentro de un régimen de libre comercio para los arrendatarios.

La situación topográfica no era la mas apropiada para poblar por ser de ladera y tener muchos barrancos, sobre los cuales las casas parecían trepadas; pero allí se hizo por que era el mas estratégico desde el punto de vista comercial y vial y aun político puesto que sobre esa tarea confluían haciendas de otros dueños. En los primeros acompañantes de Silva como cofundadores figuran CARLOS SEGURA, SIXTO RODRIGUEZ, ENRIQUE GARCIA NAVARRETE, PABLO E. CALDAS, JORGE REINGA PEREZ, ADAN MORENO CASALLAS Y ROSA HERMINDA CALDAS DE MORENO.

El 10 de febrero de 1936 por los Directores del “Comité Central de Silvania”, que contiene la partida de bautismo expedía al cumplir su primer año, en la cual se otorgaba el nombre al Municipio de Silvania, como reconocimiento y en gratitud de los esfuerzos del fundador de este caserío señor ISMAEL SILVA.

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