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Ana María Mahecha Olarte

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Muchos han sido los intentos por escribir la verdadera historia de Vergara; frecuentemente se han lanzado tímidamente a escudriñar los anaqueles de la historia en busca de el más pequeño de los indicios que nos lleven a descubrir la vida de tan hermoso territorio vergarense.

Uno de esos intentos lo realizó el Padre Peregrino Pérez, oriundo de la vereda de Guatama. Hemos tratado de recopilar algunos de sus escritos en busca de tan preciado tesoro.

Dice el Padre Peregrino: “ A mediados del siglo diez y ocho (XVIII) los inmigrantes españoles señores don Juan del Busto y don Pedro de Serrato, venidos de las provincias de Vizcaya y Murcia, acompañados de religiosos Agustinos, buscaron para instalarse una de las estribaciones occidentales de la cordillera Andina dotada de altos picos y valles exuberantes y a la par de ricas minas de cloruro de sodio, carbón, cobre. hierro, cuarzo, mica, cobalto, mármol y esmeraldas.

En las mesetas llamadas hoy Flandes, Periquito, Pinzaima, El Tigre y La Meseta, se instalaron respectivamente los inmigrantes que eran varios y con los Agustinos construyeron edificaciones en medio de la selva, que más tarde fueron destruidas por voraz incendio provocado por los naturales ; insuceso que unido a lo abrupto del terreno obligó a su retiro de la región, quedando tan solo una ermita sobre las márgenes del río Vitagaima, en donde se veneraba una pequeña estatua de Nuestra Señora del Rosario. En los alrededores de las casas principales de la hoy desbastada Hacienda de Pinzaima, se encuentran cimientos de la extinguida población en el sitio que hoy ocupa la propiedad de Deogracias Patacón (q.e.p.d.). Desaparecido el pueblo de Pinzaima, los acaudalados señores del Busto y Gauna, Serrato, Ramírez y Ortiz, que tenían el privilegio especial sobre las circunvecinas parroquias de El Peñón, La Peña y Nimaima, de ser esperados por el sacerdote para la misa de precepto hasta las doce del día, pues nunca se sabía a qué iglesia concurrirían.

Esto dio oportunidad a la protesta popular de los nimaimas, quienes al salir de misa un Domingo, encontraron a Don Juan del Busto y demás compañeros airados y recriminando por no haberlos esperado para la misa dominical. En sus airadas protestas, prometieron fundar su propio pueblo como castigo al desafuero cometido por los nimaimas y uniendo sus intereses con los de don Pedro de Serrato para la explotación minera, principiaron a levantar edificaciones en la cordillera que separa las minas de esmeraldas de las de cobre y en poco tiempo dieron cuerpo cierto a la nueva población conformada por capilla, casas de habitación hechas con maderas y palmas de la región y una cárcel segura para castigar a quienes se revelaran contra el rey de España.

Cuentan las leyendas, que la milagrosa imagen de la Virgen del Rosario de Pinzaima que fue traída de España por los padres Agustinos y colocada en un nicho que hay entre una gran roca cerca al río, una y muchas veces sin saberse cómo, volvía a su antigua ermita en una de las márgenes del Río Vitagaima, lo que se atribuyó a la falta de culto apropiado en el nuevo poblado, e intervinieron con el Ilustrísimo Señor Arzobispo Don Fernando del Portillo para que se erigiera en parroquia el nuevo pueblo. Se designó como primer párroco 

Para la explotación de las minas de cobre se trajo a los toledanos (naturales de Toledo España), Ambrosio Valbuena, Pedro de Serrato y Francisco Ramírez, entre otros, que iniciaron trabajos con la fundición de campanas, siendo las principales las que sirven en la Catedral de Zipaquirá, las de la iglesia de Nemocón, Pacho y Vergara, entre otras muchas. Doña Rosaura Quiroga de Serrato, esposa de Don Pedro de Serrato cuenta la emocionante historia de Cómo se fundieron las campanas que sirven a la iglesia de Vergara. (ver Leyendasde Vergara).

Dice el Padre peregrino Pérez : “ Los fundidores Valvuena y Serrato que viven amparados con el prestigio de los fundadores emprendieron ilegal y subrepticiamente la acuñación de monedas de cobre. Nosotros encontramos en uno de los muros de la casa de nuestros antepasados, que es la única que se conserva de las primeras que se levantaron, un cofre de madera con fuertes cerrojos, que contenía monedas de cobre sin uso y que llevan la fecha de 1804.

Nosotros, Jairo y José Antonio Hernández Luna, hemos dedicado más de 40 años a la investigación en busca de una realidad histórica de Vergara, y es así como durante más de diez años investigamos en el Archivo Nacional de Colombia los pormenores de la Conquista y la Colonia de este territorio, así mismo nos comunicamos con el Archivo de Indias en Sevilla España, para que nos enviaran lo relacionado con la conquista y colonia del territorio de los Nimaimas. Hoy somos conscientes que aunque faltan muchos aspectos por descubrir, hemos llegado a una gran aproximación de los orígenes de Vergara.

Queremos ofrecer este aporte a los hijos de Vergara, pero más allá, está su contenido que puede y debe servir como material de lectura en los establecimientos educativos del municipio para afianzar el cariño y el respeto por el terruño que nos vio nacer y crecer.



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