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TURISMO GUADUAS, CINCO PROPUESTAS PARA RECORRER LA TIERRA DE 'LA POLA'

GUADUAS / 20 04 2016

TURISMO GUADUAS, CINCO PROPUESTAS PARA RECORRER LA TIERRA DE 'LA POLA'

Visita Guaduas este hermoso destino que te ofrece alternativas que incluyen
deportes, naturaleza, hotelería, cultura, gastronomía y más.

La población, fundada en 1572 por Andrés Díaz Venero de Leyva, fue un sitio importante para el comercio, el Gobierno y la Iglesia católica en la época de los virreyes, por su ubicación cercana al río Magdalena, en la vía que de Honda iba a Santafé.

Con sus frescos 24 grados celsius de temperatura, ubicada en un valle de la cordillera Oriental, Guaduas conserva atractivos arquitectónicos de su pasado, así como tramos del camino real empedrado hecho por indígenas y mulatos en la Colonia. Por este sendero pasaron virreyes y científicos como José Celestino Mutis y Francisco José de Caldas, y también próceres como Antonio Nariño, Simón Bolívar y Manuelita Sáenz.

Su gran joya es la casa donde nació la heroína de la Independencia Policarpa Salavarrieta, construida en bahareque, con techos de palma y maderos de cucharo. Esta vivienda también fue una escuela para señoritas, y ahora es un museo (se encuentra cerrado por trabajos de restauración).

En su centro histórico no se puede dejar de visitar la catedral de San Miguel Arcángel, la plaza de la Constitución, con su pileta de agua, y la estatua de la Pola, y varias casonas antiguas que están abiertas a los visitantes.

A Guaduas vale la pena dedicarle dos o tres días para descubrir con calma sus riquezas y compartir con su gente, hospitalaria y entusiasta. Las siguientes son las propuestas que nos hacen sus habitantes.


Loma Aventura

Plaza de la Constitución, monumento a la Pola y, atrás, la catedral de San Miguel Arcángel. / Adriana Garzón / EL TIEMPO.

A cinco minutos de Guaduas, por la vía que lleva a Honda, Deisy Moreno le ha dado vida al Ecoparque Loma Aventura y ofrece opciones para los amantes del deporte, la aventura y el ecoturismo.

Con la guía de Polo Moreno, se va en una aventura que ofrece pesca deportiva (de mojarra, carpa y tilapia), pista de bicicrós, rapel, espeleología y deslizadero.

También se pueden hacer caminatas o cabalgatas por senderos ecológicos, visitando el mirador Piedra Capira, y paseos en bote por la laguna Milagro, alimentando peces y observando aves y patos.

Durante la travesía aprenderá sobre la fauna y la flora de esta región, que fue todo un laboratorio durante la Expedición Botánica. La jornada completa incluye fiambre (almuerzo típico empacado en hojas de plátano).

La piedra Capira

Al salto de Versalles se accede muy fácilmente a pie. Es clave que las autoridades se encarguen de su limpieza y conservación. / Adriana Garzón / EL TIEMPO

A un costado del camino real, y sobre la cima de una montaña, se levanta esta roca, de 50 metros de altura. Desde allí, y con buen tiempo, se observan los nevados del Ruiz, Santa Isabel y Tolima, y se tiene una vista increíble del río Magdalena. Esta enorme piedra ha inspirado leyendas como la que asegura que fue el regalo de un cacique de los indígenas panches, que habitaron la región, a su hermosa hija.

www.lomaaventura.com
Celular 320 7202872.
Precios desde 10.000 pesos hasta 45.000 pesos (plan con todo incluido).

Casa Real

De la mano de Anselmo Quintero y Marina Garzón, esta antigua casona ha cobrado vida. Con tino y sin afán, la pareja recuperó cada muro, puerta y ventanal de su arquitectura colonial, y la abrió a los visitantes para que, mientras disfrutan un coctel y comida, viajen a través del tiempo. Columnas de madera, paredes de adobe, techos de guadua, un patio empedrado, todo decorado con objetos antiguos; las historias de Marina recrean el pasado y dejan que la imaginación vuele por las costumbres y tradiciones de esta tierra. Patacones, mojarras y arroces al ‘wok’, entre otros, hacen parte del menú.

Calle 2 n.° 5-72, celular 315 8537420.

Lo que no se puede perder

Sitios recomendados para disfrutar de su gastronomía
El salpicón, los jugos y las frutas frescas de La Frutería.

Salomé Momentos es un salón de té con decoración oriental y una variada carta con crepes, mantecadas, bizcochos y bebidas calientes.

Para los amantes de la carne está la Parrilla de George.

En El Néctar encontrará amasijos deliciosos, para dar y convidar.

Hotel Casablanca

La casona conserva el estilo colonial y ésta decorada con objetos que evocan ambientes orientales. / Adriana Garzón / EL TIEMPO

El hotel Casablanca, miembro de la colección Pequeños Hoteles con Encanto, abrió sus puertas hace 18 meses en el centro histórico. La casona del siglo XVII fue recuperada, respetando el estilo colonial, y decorada con objetos que evocan ambientes orientales.

Este proyecto, promovido por Pedro Pablo Restrepo y Jorge Jaramillo Abuchaibe, cuenta con 14 habitaciones de buen tamaño y de estilo minimalista. Tiene piscina, ‘jacuzzi’, ‘spa’ y La Terrazza Ristorante e Bar, que se caracterizan por la calidad de su servicio y atención.

Sus jardines interiores, espejos de agua y el amplio ‘lobby’ le dan el toque de relajación ideal para quienes buscar descansar lejos de la cuidad.

Calle 4 n.° 2-48, reservas@hotelarte.com.co
Tel. 841 6504, celular 310 264 9066

El salto de Versalles

Al salto de Versalles se accede muy fácilmente a pie. Es clave que las autoridades se encarguen de su limpieza y conservación. / Adriana Garzón / EL TIEMPO

A 5 km del casco urbano (vía a Puerto Salgar) se encuentra esta cascada, que tiene una caída de 40 metros; allí se practican torrentismo y actividades ecoturísticas. Su belleza natural se opaca por las basuras que dejan los visitantes.

Julia, la maestra artesana

Julia Elisa Castillo es la maestra artesana que, con mucho ingenio, elabora piezas únicas como las famosas gallinas de barro. / Adriana Garzón / EL TIEMPO

Frente al antiguo Convento de la Soledad (en mal estado de conservación), sede actual de la Alcaldía, está la casa taller de doña Julia Elisa Castillo, artesana alfarera, condecorada maestra de maestras por Artesanías de Colombia.
La puerta de su casa siempre está abierta para quienes quieran conocer el proceso y la creatividad que inspira cada una de sus piezas de barro. Su figura estrella son las gallinas. “Las primeras eran muy pequeñitas, y la gente me empezó a pedir que las hiciera más grandes. Las querían para el ají, para servir la sopa, para guardar los huevos... y así la gallina fue creciendo”, recuerda la maestra artesana, con más de 40 años en su oficio.

Y es que las hay de todos los tamaños y precios. No puede salir de Guaduas sin llevar una de estas obras. “Cada pieza es hecha con mucho amor para cada persona que viene”, asegura doña Julia.

Hoy, su hijo Carlos está frente al negocio, mientras Julita da la bienvenida a sus visitantes. Exportan a más de 14 países y han expuesto su alfarería en ferias de Milán (Italia) y Cuenca (Ecuador).




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