Rossy Suarez

Rossy Suarez

2019-02-08

Dar es mejor que recibir

Cuando, en una entrevista que me hizo Marlon Moreno, dentista y hombre de medios, declaré que la única molestia de mi vida en Colombia era la de no haber hecho bastante para los pobres de la tierra, Jorge Restrepo, filósofo y amigo de toda la vida, me confesó que él también tenía esta molestia y que nunca es tarde para comenzar.

Esto me inspiró para iniciar un proyecto de vida: durante una visita a una ludoteca en el barrio San José de los Campanos nos dimos cuenta de la cantidad de necesidades de este sector de desplazados por la violencia y por las condiciones pésimas de las casas de la postrimería de La Popa. Revivir de los Campanos: casitas multifamiliares, en las que viven decenas en unos cuartos mínimos y donde los niños nada más pueden jugar en la calle destapada, y los jóvenes no tienen un lugar para reunirse, y muchos caen en manos de pandilleros y microtraficantes, y donde a veces no hay almuerzo para cocinar.

¡Por eso hicimos una bellísima cena decembrina, con la proyección de una película con la ayuda del Festival de Cine de Cartagena; y con ayuda también de nueve restaurantes de la ciudad, unas pitanzas de arroz con pollo; y con la generosa colaboración de muchos donantes, una entrega de regalos que se tuvo que multiplicar porque de 103 invitados se presentaron doscientos! Así que, al calor de los villancicos, nos comprometimos con nosotros mismos a dotar a la comunidad de un centro comunitario con todo, en una casa subutilizada del barrio: estamos pensando en una casa de la cultura, un centro de salud, un comedor infantil, un auditorio, un jardín infantil y una huerta social para la tercera edad.

Es un proyecto que estamos implantando con el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis, con la Fundación Biopsicosocial de Diana Jiménez, con la Fundación Corazón Contento del ‘Indio’ Rodríguez, y con una cantidad de voluntarios encabezados por Ángela Mogollón. Cuando el Estado no aparece en estas periferias de la ciudad, es deber de la sociedad civil tratar de salvar a nuestra juventud del veneno del ocio y brindar oportunidades y sitios de reunión para alejar de la calle y el vicio a niños y adolescentes.

Es una obra bellísima que solo puede volverse realidad con la colaboración de todos nosotros. Tomémonos de la mano y, juntos, volvamos realidad este sueño que nos hará sentir mejores colombianos y, sobre todo, mejores seres humanos.


Fuente 

Salvo Basile

eltiempo.com

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