Cindy E. Charris

Cindy E. Charris

Colombia, 2019-03-11

El cesto del magazín, una antología del rechazo


Ilustración de Marcianita Barona

Ser editor implica responder a las ilusiones de muchos autores con un no. Algunos han convertido esa obligación cotidiana en una brillante forma de infamia cercana a la literatura. La correspondencia entre colaboradores y editores del Magazín Dominical de El Espectador revuelve en el mismo cesto las perlas y los cerdos.

Todo el mundo tiene un libro dentro, pero en la mayoría de los casos es ahí donde debería quedarse.

Christopher Hitchens

 Gracias por los elogios. Lamentamos no poder retribuírselos.

Respuesta del Magazín Dominical a un lector

 

Hubo un tiempo en el que para saber si servías o no como escritor podías recurrir, si te atrevías, al más contundente y severo de los dictámenes: el del Magazín Dominical del diario El Espectador en la década de los sesenta.

El día de descanso dejaba de serlo para quienes entre la desazón, la esperanza y la expectativa se hacían a un ejemplar del hebdomadario para verificar si su poema, su cuento, su ensayo, aquel escrito en el que dejaban la vida y que enviaban con total convencimiento, era por fin objeto del beneplácito de los editores. Acaso con su publicación podrían arañar un poco o mucho de la gloria prometida del Parnaso.

La eclosión literaria de los sesenta tuvo en el Magazín, publicación en formato tabloide dirigida por el legendario Gonzalo González Fernández, GOG (Aracataca, 1920 - Bogotá, 1992), una certera plataforma de legitimación. No fue el único órgano encargado de establecer un canon literario, pero hizo lo suyo al divulgar la obra de los autores de la generación Mito (es de antología su edición monográfica a la memoria de Eduardo Cote Lamus), al apostarle de frente y con entusiasmo al nadaísmo y al dedicar páginas enteras –como las del recordado ejemplar del 1° de mayo de 1966 que incluyó el primer capítulo de Cien años de soledad– a intuir lo que llegó a ser Gabriel García Márquez.

Había una manera de saber si el Magazín te había catapultado hacia la cima, y era ver publicado tu nombre en letra de molde, encabezando tu esforzado escrito. Por el contrario, si te leías en la sección “Cartas del Domingo”, te aguardaba la infamia y el desprestigio.

Semana tras semana, abnegados intentos de escritor hac&...

Por Jaime Andrés Monsalve


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