La Guía Cundinamarca

La Guía Cundinamarca

2019-07-16

Aumenta la violencia en América Latina

De Colombia a Uruguay, de México a Costa Rica, de Brasil al Triángulo Norte de Centroamérica, la violencia en sus distintas manifestaciones aumenta de manera incontenible en América Latina.

Es claro que la región no es la única que sufre este prolongado azote; este fin de semana vi por televisión una multitudinaria manifestación de celebración en Jartum, la capital de Sudán, porque el país llevaba 40 días sin violencia política. La regla, sin embargo, es que la violencia, sobre todo del y contra el crimen organizado, antisemita, anticatólica, machista, política, contra minorías, menores, periodistas, ciudadanos indefensos y policías va en aumento. Los episodios de violencia brutal suceden en China, Estados Unidos, Irak, Yemen o España. Parecería como que no hay escape a la violencia; pero la desgracia ajena no debería consolarnos.

El año pasado, un informe del Instituto Igarapé de Brasil indicaba que en América Latina, donde habita el 8 por ciento de la población mundial, sucede el 33 por ciento de los homicidios, y que en cuatro países de la región –Brasil, Colombia, México y Venezuela– ocurre la cuarta parte de todos los homicidios que tienen lugar en la Tierra. De los 20 países con los índices más altos de asesinatos en el mundo, 17 son latinoamericanos, y de las 50 ciudades más violentas, 43 están en América Latina.

Y, por si esto fuera poco, Robert Muggah, cofundador del Igarapé, nos informa que como consecuencia del aumento de la violencia, la ola más grande de democratización de la historia de la región está en retroceso.

Del año 2000 a la fecha, más de 2,5 millones de latinoamericanos han sido asesinados, una cantidad tres veces mayor que el promedio global, y sigue creciendo

(Vea: Violent crime has undermined democracy in Latin America - Financial Times)

Si a mediados de la década de los 70 las dictaduras superaban numéricamente las democracias en el subcontinente americano, a mediados de los 80, las dictaduras militares en Brasil, Argentina y Chile fueron desplazadas por gobiernos civiles, y a principios de los 90, en vez de conflictos armados, en El Salvador y Nicaragua hubo elecciones democráticas. Solo Cuba siguió siendo una dictadura.

(Vea: Latin America Shows That Democratization Is Possible Anywhere - Freedom House) 

Del año 2000 a la fecha, más de 2,5 millones de latinoamericanos han sido asesinados, una cantidad tres veces mayor que el promedio global, y sigue creciendo. La gente que vive en los barrios más violentos desconfía de la policía, de sus vecinos, de los extraños y del sistema de justicia criminal. De ahí que, con frecuencia, recurra a tomar medidas ilegales como linchamientos, por ejemplo, en un vano afán por restaurar el orden en su comunidad.

Hoy, escribe Muggah en el Financial Times, la persistente desigualdad, la corrupción, el anémico crecimiento económico, las altas tasas de desempleo, el aumento de la criminalidad y de la violencia han provocado un inquietante desapego de los ciudadanos a los principios democráticos. “El apoyo popular al sistema democrático es hoy más débil que en cualquier otro momento en los últimos 30 años”, escribe Muggah.

Más alarmante aún es la revelación, en una encuesta del Latinobarómetro, de que menos de la mitad de la ciudadanía cree que la democracia es el mejor sistema de gobierno, mientras que a más de la mitad le gustaría tener un régimen militar que “restableciera el orden”.

Ha habido, y justo es mencionarlo, ejemplos de ciudades en Colombia, México o Brasil donde se ha logrado mitigar el letal efecto de la violencia y se ha fortalecido la convicción democrática. Sin embargo, la magnitud del problema actual dificulta el optimismo. Empezando porque las opiniones acerca de cómo contener la violencia del crimen organizado son encontradas. Si para muchos, la única solución es militar, para otros, la persistencia del crimen no obstante décadas de represión punitiva es prueba contundente de que así no se resuelve el problema. ¿Y usted qué opina?


Fuente: Sergio Muñoz Bata

Cargando...