Fotografía por: Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR.
La tala de cerca de 64 eucaliptos en un predio de la vereda Torca, en Bogotá, llevó a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) a revisar posibles irregularidades en la intervención forestal. Yuber Yesid Cárdenas, director regional Bogotá-La Calera de la entidad, se refirió a los hallazgos, que también incluyen afectaciones a vegetación nativa dentro de una reserva forestal protegida.
El caso se conoció luego de que la CAR recibiera denuncias sobre la tala de árboles y la intervención de cobertura vegetal en un predio ubicado en la localidad de Usaquén. La visita técnica permitió documentar la cantidad aproximada de árboles cortados y revisar las condiciones del terreno, así como los posibles daños a otras especies presentes en el área.
La CAR encontró cerca de 64 eucaliptos talados
Durante la inspección, los funcionarios identificaron aproximadamente 64 ejemplares de eucalipto común (Eucalyptus globulus) que habían sido cortados. De acuerdo con la información reportada por la corporación, no se encontraron evidencias de permisos de aprovechamiento forestal que autorizaran dicha intervención.
A partir de estos hallazgos, la CAR impuso una medida preventiva y anunció que adelantaría las actuaciones necesarias para identificar a los posibles responsables y determinar las medidas correspondientes. Este procedimiento busca establecer las circunstancias en las que se produjo la tala y si hubo incumplimientos de las disposiciones ambientales aplicables.
La medida preventiva no equivale a una sanción definitiva ni determina por sí sola la responsabilidad de una persona. Para establecer posibles infracciones, la autoridad debe avanzar en las actuaciones correspondientes y evaluar las pruebas disponibles.
Yuber Yesid Cárdenas se refirió a las condiciones de los árboles
Uno de los aspectos destacados por Yuber Yesid Cárdenas, director regional Bogotá-La Calera de la CAR, fue el estado de los ejemplares que fueron talados. Según explicó, estos no presentaban condiciones físicas o sanitarias que evidenciaran un riesgo de caída, de acuerdo con la valoración realizada por la entidad.
Este elemento forma parte de los hallazgos comunicados por la corporación y permite contextualizar la intervención desde el punto de vista técnico. Sin embargo, la información disponible no establece por sí sola cuáles fueron las razones de la tala ni quiénes tomaron la decisión de realizarla.
La revisión de las condiciones de los árboles y de las autorizaciones requeridas resulta relevante cuando se adelantan intervenciones en zonas sujetas a protección ambiental, donde las actividades sobre la vegetación deben ajustarse a las normas vigentes.
La intervención también afectó vegetación nativa
Los hallazgos de la CAR no se limitaron a los eucaliptos. Durante la visita se reportaron afectaciones a especies nativas como tuno esmeraldo, raque, gaque y uvillo. También se identificaron daños a plantas epífitas, entre ellas bromelias y orquídeas, además de musgos y líquenes.
Según la información de la entidad, alrededor de 11 árboles y arbustos nativos resultaron afectados. No obstante, no fue posible establecer una cifra exacta de los ejemplares comprometidos, por lo que el número corresponde a una estimación y no a un inventario definitivo.
La presencia de estas especies amplía el alcance ambiental del caso, pues evidencia que la intervención no involucró únicamente árboles de eucalipto, sino también otros componentes de la vegetación del lugar. La CAR señaló, además, que algunas de las especies y organismos afectados cuentan con medidas de protección o restricciones ambientales aplicables.
El predio está dentro de una reserva forestal protegida
El terreno intervenido se encuentra completamente dentro de la Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá. Según el reporte de la CAR, las áreas donde se registraron las afectaciones correspondían principalmente a zonas de restauración y, en menor proporción, a sectores de preservación.
Esta ubicación es relevante porque las actividades forestales dentro de áreas protegidas están sujetas a disposiciones específicas para conservar la cobertura vegetal y los ecosistemas. Por ello, la autoridad ambiental recordó la importancia de contar con las autorizaciones correspondientes antes de intervenir árboles u otra vegetación cuando la normativa así lo exige.
Los Cerros Orientales albergan distintos tipos de vegetación y cumplen funciones ecológicas importantes para el entorno de Bogotá. La protección de estos espacios requiere tanto vigilancia institucional como atención a las denuncias sobre posibles afectaciones ambientales.
La investigación deberá establecer las responsabilidades
El caso de Torca pone de relieve la importancia de verificar las condiciones técnicas y legales de las intervenciones forestales, especialmente cuando ocurren dentro de una reserva protegida. La información entregada por la CAR permite conocer los principales hallazgos, pero no basta para concluir quiénes serían responsables ni cuál será el resultado del procedimiento.
La corporación anunció actuaciones para esclarecer lo ocurrido y determinar las medidas que correspondan conforme a la normativa ambiental. Hasta contar con información oficial sobre nuevas decisiones, no es posible afirmar que el proceso haya concluido o que se haya impuesto una sanción definitiva.
Fuente por: Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR.





















