Fotografía por: Corporación Autónoma Regional – CAR
Las obligaciones ambientales que deben cumplir quienes utilizan los recursos naturales están bajo discusión en Colombia. La CAR Cundinamarca presentó los resultados de una metodología que aplica desde julio de 2025, mientras expertos, exministros y representantes del Gobierno nacional debatieron cómo lograr que estas compensaciones se traduzcan en acciones concretas de restauración, recuperación de ecosistemas y protección del agua.
El debate se desarrolló el 14 de octubre durante el Gran debate nacional sobre el futuro de las compensaciones ambientales, organizado por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). El encuentro reunió a autoridades ambientales, representantes del sector privado, académicos y especialistas para analizar la efectividad de estas obligaciones frente a los desafíos del cambio climático, la variabilidad climática y el riesgo hídrico.
La discusión tiene relevancia para Cundinamarca, un departamento donde la conservación de las fuentes hídricas, las microcuencas y los ecosistemas estratégicos está relacionada con el abastecimiento de agua, las actividades productivas y el bienestar de las comunidades. Sin embargo, el reto no consiste únicamente en establecer obligaciones para compensar los impactos ambientales, sino en garantizar que las medidas ejecutadas respondan a las necesidades de cada territorio y produzcan resultados verificables.
La CAR presenta su metodología de compensaciones
Durante la instalación del encuentro, el director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, expuso la experiencia de la entidad tras la implementación de una nueva metodología adoptada en julio de 2025 para calcular, ejecutar y hacer seguimiento a las compensaciones ambientales.
Según explicó el funcionario, el cambio climático exige incorporar criterios técnicos y soluciones basadas en la naturaleza que contribuyan a fortalecer la resiliencia de los territorios, recuperar ecosistemas estratégicos y generar beneficios ambientales duraderos.
Ballesteros también planteó que la compensación no debe entenderse exclusivamente como una entrega de dinero a las autoridades ambientales. En su intervención, insistió en la importancia de desarrollar acciones de restauración en microcuencas y otros ecosistemas, impulsar proyectos de infraestructura social con las comunidades y mejorar la gobernanza del recurso hídrico.
Esta perspectiva pone sobre la mesa una pregunta central para las autoridades y los usuarios de los recursos naturales: ¿cómo garantizar que las obligaciones ambientales se traduzcan en mejoras concretas para los ecosistemas afectados?
Aunque la CAR presentó su experiencia tras un año de aplicación de la metodología, la información divulgada sobre el foro no detalla cifras consolidadas de áreas restauradas, recursos ejecutados ni indicadores que permitan medir los resultados ambientales alcanzados. Estos datos serían relevantes para evaluar el impacto de la herramienta en el territorio.
El Gobierno nacional y los exministros plantean nuevos retos
El encuentro también contó con la participación del viceministro de Políticas y Normalización Ambiental, Gustavo Guerrero Ruiz, quien señaló que el Gobierno nacional analiza la efectividad de las compensaciones y revisa que se apliquen en los lugares donde realmente se necesitan.
Por su parte, los exministros de Ambiente Luz Helena Sarmiento, Ricardo Lozano y Carlos Correa coincidieron en la necesidad de revisar los mecanismos financieros, técnicos e institucionales que permitan garantizar la sostenibilidad de estas medidas. También destacaron la importancia de articular el trabajo entre las autoridades ambientales, el sector privado, las comunidades y las instituciones científicas.
La discusión no se limita, por tanto, a establecer cuánto debe compensarse por una afectación ambiental. También involucra la selección de los lugares de intervención, la pertinencia de las acciones, el seguimiento de los compromisos y la capacidad de demostrar que las medidas producen beneficios ambientales.
¿Qué podría cambiar para los territorios?
Uno de los principales planteamientos del foro fue que cualquier evolución normativa de las compensaciones ambientales, ya sea mediante una ley o un sistema, debe construirse desde una visión territorial y participativa.
Para Cundinamarca, este debate es relevante porque las decisiones sobre restauración, conservación y protección del agua pueden tener efectos sobre las comunidades y las actividades económicas de distintos municipios. No obstante, la información divulgada por la CAR no identifica cambios normativos aprobados ni nuevas obligaciones específicas derivadas del encuentro.
Por ahora, el foro constituye un espacio de discusión sobre la efectividad de las compensaciones y la necesidad de fortalecer su aplicación. El desafío será convertir las propuestas en mecanismos que permitan verificar dónde se ejecutan las acciones, qué ecosistemas se benefician y cuáles son los resultados obtenidos.
La discusión deja una cuestión de fondo: más allá de cumplir una obligación legal, ¿cómo garantizar que las compensaciones ambientales contribuyan realmente a recuperar la naturaleza y proteger los recursos de los que dependen las comunidades?
Fuente por: Corporación Autónoma Regional – CAR





















