Fotografía por: Noticias Día a Día.
Escuela rural transforma los residuos en compost, cultivos y aprendizaje ambiental
En la sede rural La Sonora, en Nilo, una problemática cotidiana comenzó a convertirse en una oportunidad para aprender, producir y buscar alternativas sostenibles. La comunidad educativa desarrolla el proyecto “Hojitas con Propósito”, una iniciativa que busca reducir la quema de residuos y aprovechar especialmente los desechos orgánicos. En diferentes zonas rurales, las dificultades para acceder a servicios regulares de recolección de residuos han llevado a que algunas comunidades recurran a la quema de basuras y restos de poda. Esta práctica puede generar contaminación del aire, afectar los suelos y aumentar el riesgo de incendios.
Frente a esta situación, el proyecto desarrollado en La Sonora plantea que la escuela puede convertirse en un espacio para encontrar soluciones desde el propio territorio. Estudiantes, docentes, familias y habitantes de la comunidad participan en actividades relacionadas con la reducción, reutilización, reciclaje y compostaje.
De residuo a recurso
Uno de los principales componentes de “Hojitas con Propósito” es el aprovechamiento de los residuos orgánicos para producir compost. Lo que anteriormente podía terminar siendo quemado ahora se incorpora a procesos que permiten obtener abono para fortalecer los suelos de la huerta y el vivero escolar.
Estos espacios funcionan además como escenarios de aprendizaje práctico. Allí los estudiantes pueden relacionar los conocimientos adquiridos en el aula con actividades de producción sostenible, manejo de residuos y conservación ambiental. El proyecto también incorpora conocimientos tradicionales relacionados con la agricultura, generando un intercambio entre generaciones y permitiendo que los saberes de las familias rurales tengan un lugar dentro del proceso educativo.
La huerta y el vivero como aulas abiertas
La recuperación del suelo y el fortalecimiento de la huerta escolar hacen parte de las acciones planteadas. El propósito es que estos espacios no solamente sirvan para cultivar, sino que permitan experimentar con alternativas de producción y aprovechamiento de los recursos disponibles. El proceso también busca contribuir a la seguridad alimentaria de la comunidad educativa mediante el fortalecimiento de los cultivos.
Entre los resultados esperados se encuentran la disminución de la quema de residuos, la producción permanente de compost, el mejoramiento de los suelos y una mayor participación de estudiantes, docentes y familias en las acciones de cuidado del territorio.
Una experiencia que busca ir más allá de La Sonora
La iniciativa cuenta con el acompañamiento de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Gobernación de Cundinamarca, a través del programa ADN Innovador, orientado a impulsar soluciones construidas a partir de las necesidades de las comunidades. La experiencia de La Sonora también plantea la posibilidad de sistematizar los aprendizajes obtenidos para identificar cuáles de estas prácticas podrían aplicarse en otras instituciones educativas rurales del departamento.
Más que abordar los residuos únicamente como un problema, “Hojitas con Propósito” plantea una mirada distinta: convertirlos en materia prima para aprender, producir y recuperar el entorno. Así, una escuela rural de Nilo está llevando la educación ambiental más allá del aula, vinculándola con las prácticas agrícolas, las necesidades de la comunidad y las condiciones particulares del territorio.
Fuente por: Noticias Día a Día.





















