Fotografía por: El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT)
En el marco de la Semana Santa de 2026, el turismo vuelve a posicionarse como un eje estratégico para el desarrollo territorial, la integración regional y la proyección cultural del país. Así lo destaca el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, liderado por la ministra Diana Marcela Morales, al presentar esta temporada como una de las principales vitrinas del turismo religioso, cultural y de naturaleza en Colombia.
Desde la mirada de La Guía Cundinamarca, esta temporada no solo representa un incremento en la movilidad y la actividad económica, sino una oportunidad para reconocer el valor de los territorios, sus tradiciones y su identidad cultural. La Semana Santa se convierte así en un escenario donde la fe y el turismo se conectan con las dinámicas locales y el fortalecimiento de las regiones.
Las proyecciones indican una movilización cercana a los 10,8 millones de pasajeros por vía terrestre, con un crecimiento del 7 % frente al año anterior. A esto se suman cerca de 1,9 millones de viajeros por vía aérea, lo que evidencia un comportamiento positivo del turismo interno y su impacto directo en las economías locales.
En este contexto, Colombia despliega una oferta diversa que integra destinos tradicionales y emergentes. Lugares emblemáticos como Popayán, Pamplona, Santa Cruz de Mompox, Guadalajara de Buga y el Santuario de Las Lajas continúan posicionándose como referentes del turismo religioso por la fuerza de sus tradiciones.
Sin embargo, desde La Guía Cundinamarca se destaca especialmente el papel de los destinos cercanos que permiten vivir la Semana Santa desde una experiencia más territorial y accesible. Municipios como Zipaquirá, con su reconocido circuito religioso, y Bojacá, que cada año convoca a miles de peregrinos, reflejan el potencial de Cundinamarca como epicentro de turismo espiritual y cultural.
A su vez, destinos como Villa de Leyva ofrecen una combinación entre patrimonio, arquitectura y tradición, consolidándose como escenarios ideales para escapadas durante esta temporada.
El turismo religioso también se vive con fuerza en municipios como Chiquinquirá, Pasto y Tunja, donde la fe se convierte en un elemento de encuentro colectivo que dinamiza la llegada de visitantes.
Más allá de los destinos, esta temporada también plantea un llamado a la responsabilidad ambiental. La protección de la Palma de cera se posiciona como un mensaje clave para preservar los ecosistemas y promover prácticas sostenibles durante las celebraciones.
Para La Guía Cundinamarca, la Semana Santa es una oportunidad para seguir fortaleciendo la conexión entre turismo y territorio, visibilizando las regiones como espacios de experiencia, cultura y desarrollo. En este sentido, el turismo no solo se mide en cifras, sino en su capacidad de transformar comunidades, impulsar economías locales y proyectar la identidad de Colombia desde sus raíces.
Con una proyección que supera los 12 millones de viajeros, el país reafirma el papel del turismo como motor de desarrollo, mientras los territorios se consolidan como protagonistas de una narrativa que integra fe, cultura y sostenibilidad.
Fuente por: El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT)





















