Foto por: El ESPECTADOR
Juntas de Acción Comunal, productores campesinos y comunidades participan en un modelo que actualmente llega a más de 16.000 estudiantes en más de 300 escuelas.
En Cundinamarca, la alimentación escolar busca ir más allá de servir un plato de comida. El programa PAE Nuestro plantea un modelo en el que las comunidades participan directamente en la gestión, mientras productores campesinos de los territorios pueden convertirse en proveedores de los alimentos que llegan a las instituciones educativas.
La estrategia comenzó como un piloto en 2024 con 2.493 estudiantes de 11 municipios. Dos años después, según la información publicada por El Espectador, el modelo alcanza a más de 16.000 estudiantes y tiene presencia en más de 300 escuelas del departamento.
Uno de sus principales componentes es la participación de las Juntas de Acción Comunal, que intervienen en la gestión de la alimentación escolar en sus territorios. La apuesta busca que las decisiones sobre los alimentos y su preparación tengan una mayor relación con las necesidades de cada comunidad.
El esquema también incorpora a productores locales. De acuerdo con el reporte, al menos 40 cultivadores y organizaciones campesinas participan en la producción de alimentos que posteriormente son adquiridos para el programa, generando una conexión entre la alimentación de los estudiantes y la economía rural.
Comunidades al frente de la alimentación escolar
El municipio de Zipacón es presentado como uno de los ejemplos del modelo. Allí, la organización comunal participa en la atención de 744 estudiantes de 13 sedes educativas y cuenta con un centro de acopio para almacenar los productos destinados al programa.
En El Colegio, la estrategia también ha sido relacionada con el fortalecimiento de la alimentación de los estudiantes y con la actividad de las organizaciones comunitarias. Según declaraciones recogidas por El Espectador, representantes comunales consideran que el programa puede contribuir tanto a la alimentación como a la permanencia de los estudiantes en las instituciones educativas.
El programa, además, ha generado puestos de trabajo. El reporte señala que más de 440 personas han sido contratadas para desarrollar diferentes labores relacionadas con la operación del PAE Nuestro.
Una apuesta que conecta educación y economía rural
El modelo busca que los recursos destinados a la alimentación escolar permanezcan, en parte, dentro de los propios territorios, mediante la compra de productos a campesinos y organizaciones locales.
Esta lógica conecta dos necesidades del departamento: garantizar la alimentación de niños y jóvenes durante su jornada escolar y generar oportunidades para productores rurales.
La Gobernación de Cundinamarca, encabezada por Jorge Emilio Rey, ha presentado el PAE Nuestro como una transformación frente al esquema tradicional de operación del Programa de Alimentación Escolar.
El caso de Cundinamarca también abre una discusión sobre el papel que pueden tener las comunidades en la administración de programas públicos y sobre la posibilidad de vincular la compra local de alimentos con las políticas de educación.
Para un departamento con 116 municipios y una importante población rural, el alcance de este tipo de estrategias no se limita a los colegios: también involucra a familias, organizaciones comunales y productores que hacen parte de las economías locales.
Fuente por :El ESPECTADOR





















